Fue difícil renunciar a formar una familia, pero ahora soy más feliz sirviendo a Cristo

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Tegucigalpa. – En su niñez siempre le inculcaron el amor al prójimo, era de las que estaban activas en los grupos de la iglesia católica; su carisma y su talento en el canto hacían de aquella niña una inspiración para los demás; así iniciaba la formación de una de las religiosas más dinámicas del Sagrado Corazón de Jesús, Gladis Medina Irías.

Para finales de los noventa siendo una adolescente conoció a una misionera quien se acerca a ella para preguntarle sobre su vida en Cristo, ella le respondió que era lo mejor estar para “el Señor de Señores”, así seguía con esa curiosidad de formar parte de esas misioneras.

Pasaron los años y Medina seguía con varias inquietudes, por lo que por segunda vez logró entablar un noviazgo, porque uno de sus sueños era formar un hogar, pero la vida y la realidad se iban alejando de eso, en ese momento hablo con sus padres y les comento que ella tenía en mente servir a Dios, ingresando al Convento y formarse como religiosa.

Pasaron los meses y pidió a sus padres que la escucharan su idea de ingresar a la congregación, ellos le dijeron que lo pensara porque era algo difícil, por razones que su vida daría un giro para bien, pero nada fácil, rápido tenía la repuesta y les dijo que ella quería experimentar en su vida y renunciar a un “hogar, a una familia, a lo material”.

No fue fácil decir “dejo todo, y trataré de llevar una nueva vida, en plena juventud cuando tenía 18 años, quien emprendió un viaje en bus de su pueblo Reitoca a Tegucigalpa, Medina Irías, la religiosa que lleva 16 años sembrando la semilla de la caridad y amor por todo el mundo, porque ellas no tienen frontera para las misiones ni familia más que sus hermanas religiosas que a diario viven y comparten sus alegrías y tristeza.

Para Medina existen momentos muy encontrados cuando se vienen fechas especiales como la Navidad, el cumpleaños de sus seres queridos, o cuando tienen problemas de salud porque nunca puede estar porque anda en misiones en lugares lejanos u otros países, lo único que le da fortaleza es la oración y su fe en Dios que todo va estar bien, también sólo los puede ver una vez al año y comunicación es cada 20 días o una vez al mes.

La vida de una hermana en caridad porque tienen que hacer actividades como venta de camisas, gorras, rosarios, escapularios, camándulas, imágenes, libros esa para su sobrevivencia y misiones que hacen durante el año.

Asimismo, Medina expresó que “Uno de mis sueños con mi pueblo es que vivamos en armonía para seguir evitando más divisiones, que el amor y la justicia moren en el pueblo, y que dejemos de pensar más en lo material porque todo eso se quedará, que luchemos por vivir una vida en Cristo, porque allí está la salvación.